
Aquella tarde se dejó entrever
a pocos pasos de mí, desfilaba
una amalgama de indiferencia y encanto
que paralizó cada uno de mis sentidos,
incluso mis latidos cesaron.
Sin embargo, y a lo lejos
cada paso de distancia
era una etapa de vida que aún no he construido
al menos junto a ti. Y ahora comprendo
que estoy lejos, pero ya sé
ya sé la dirección para llegar a ti.
Y recuperé mis sentidos,
ya no había por qué temer...
J. M.-
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