Sentía que podría abrazarlo por horas, sin aburrirme ni cansarme.. La simpleza de contemplarnos y sentirnos, era sublime.. Yo disfrutaba cada minuto, él se desesperaba. Había tanto que ver, y tanto monstruo, enemigo o zombie que matar.. Que bueno, cuento corto, mató tanto zombie que en la escases de abrazos reales me confundí con uno. Tuve que huir, sino terminaría matándome también. Preferí salir en busca de un cerebro y tal vez un corazón..
No comments:
Post a Comment